El Tünel es el segundo ferrocarril subterráneo más antiguo del mundo, después del metro de Londres. Fue idea del ingeniero francés Eugène-Henri Gavand, que se inspiró al ver a la gente subir y bajar constantemente entre Gálata y Pera. Ambas zonas eran entonces centros comerciales y bancarios, y el Tünel ofrecería a comerciantes y diplomáticos una alternativa para salvar la empinada cuesta. Las obras comenzaron en 1871 y terminaron en 1874. El Tünel entró en servicio en enero de 1875, tras una gran ceremonia a la que asistieron estadistas locales y extranjeros.
Al principio, la instalación funcionaba con dos máquinas de vapor de 150 caballos cada una. Los vagones estaban abiertos por ambos lados y se iluminaban con lámparas de gas. La línea fue explotada por una compañía británica y se nacionalizó en 1939.
A finales de la década de 1960, el Tünel se modernizó por completo y en 1971 volvió a abrir, ya con tracción eléctrica. El recorrido mide unos 570 m y el trayecto dura alrededor de un minuto y medio.
Durante muchos años, el Tünel fue uno de los medios de transporte más importantes para los habitantes de Estambul. Sigue en servicio, pero hoy destaca sobre todo por su valor histórico.
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